PROCESO

DE

FORMACIÓN

Este es el sentido de la vocación a la vida consagrada: una iniciativa enteramente del Padre (cf. Jn 15, 16), que exige de aquellos que ha elegido la respuesta de una entrega total y exclusiva.  La experiencia de este amor gratuito de Dios es hasta tal punto íntima  y fuerte que la persona experimenta que debe responder con la entrega incondicional de su vida, consagrando todo, presente y futuro, en sus manos. Precisamente por esto se puede comprender la identidad de la persona consagrada a partir de la totalidad de su entrega, equiparable a un auténtico holocausto. (Vita Consecrata 17).

Aspirantado

Ante la joven que se plantea la posibilidad de responder a la llamada de Dios para formar parte de nuestra comunidad, la Iglesia nos invita a iniciar un proceso especial de acompañamiento: el aspirantado. Son 12 meses, de acompañamiento especial, para asegurar las bases humana y cristiana. Al mismo tiempo es un tiempo donde se permiten distintas experiencias en la comunidad: tiempos de convivencia en el interior de la clausura, compartiendo plenamente el día a día de la comunidad.

Testimonio Sor Belén Experiencia
Durante el mes de octubre, hice una experiencia en el monasterio. Llevo varios días intentando escribir esto pero no sé ni por dónde empezar, ni cuál es la mejor manera de describir lo que viví, creo que empezar por qué me llevó hasta ahí sería un buen comienzo.

Llevaba un tiempo en discernimiento, y conocí a las hermanas en un intErior en el mes de junio, que fue precioso. Una de las cosas que más me gustaron fue que pasaron de mi, pero no en un sentido malo! Por el contrario, en un sentido de nada de agobio en plan a monjas a la pesca si no, supernormales, además casi ni pude hablar con ellas, porque llegué tarde, y me fui antes, así que nada. Pero de mi nació escribirles, y me contestaron, y así fue que empezamos a escribirnos con frecuencia. Después de inspeccionar la página web a fondo, cual espía rusa, y ver todos los videos, fotos y cosas que encontré por Internet, fui en julio de retiro unos días con todas mis inquietudes y mis preguntas. Una cosa llevó a la otra y después de rezarlo y hablarlo con ellas, entendí que cuál era el siguiente paso, así que cuando empezó el curso, pedí un mes de dispensa de asistencia en la universidad para hacer la experiencia.

Me gustaría decir que desde el primer momento fue todo genial y bonito, con corazones y estrellitas de colores…pero no! Entre resfriada y con fiebre, así que al día siguiente no me dejaron ni madrugar, un rollo, además poco a poco, las fui contagiando a todas, que pena me dio! Pero bueno, eso pasó, me puse mejor, y todo fue genial. La verdad es que veía como todas me cuidaban y se preocupaban por mí, pero sin agobiarme para nada, experimenté un amor tremendo y una armonía en una vida en la que todo encaja perfectamente. Vi como Jesús era la felicidad, la alegría y la libertad, el centro de la casa. Los ojos de cada una reflejaban la plenificación en Él, la entrega, la vida, vi mujeres enamoradas de un Cristo que está vivo, que se puede ver y tocar, que en la renuncia a un montón de cosas, no le dijeron que no a nada, sino que dieron un si a Todo. Desde el principio del día, hasta el final, todo se hace por amor. Desde poner la mesa, hasta estar con los que llegan en el locutorio, el hecho de rezar por los que van, por los que no, por los que creen, por los que pasan de todo, por los que sufren y por los que están bien, por todo el mundo, de alguna manera me da tranquilidad, no sé cómo explicarlo, pero es pensar que da igual lo que pase, se que a las tres de la tarde(entre otros momentos), esté pasando lo que esté pasando, hay personas que están rezando, pienso en ellas en el coro y me da seguridad.

Sólo puedo dar gracias al Señor por haberlas llamado, y a ellas por haberle respondido.

Postulando

Es el primer año en comunidad, donde, de forma gradual, se va adentrando en nuestra forma de vida. Se convive con la comunidad, y se tiene un tiempo diario de estudio. Es acompañada en el mismo y en todo lo que toca a su iniciación en la vida común y religiosa por una maestra, que trata de comprobar y asegurar la base humana y cristiana conveniente para poder iniciarse en la vida religiosa.

Testimonio Sor María Postulantado
El postulantado es un período de 12 meses, de crecimiento humano y espiritual, en el que a través de la oración, la experiencia de la vida común, el estudio y el inicio del conocimiento del carisma, la postulante puede ir verificando su llamada a esta vida. Ahora estoy en el 8º mes de postulantado.

Familiares y amigos me preguntaban por qué había elegido la vida religiosa de clausura y no la vida religiosa activa, ya que soy maestra y me encantan los niños. Además mucha gente sigue opinando que sería más útil ayudando a la gente con mis propias manos fuera de estas paredes. Ante esto les digo que yo no elegí este tipo de vida, pues en toda llamada es Dios quien toma la iniciativa, quien llama; así como es ÉL quien nos ama primero, quien nos crea, quien nos busca y rescata cual perdida y herida ovejita. Así he visto como ha ido conduciendo con mano amorosa mi vida y cómo me indicaba frente a la encrucijada que se me presentó que no siguiera el camino que parecía tan agradable a los ojos sino el que ÉL me iba a mostrar. Confiando en el Señor llegué a este monasterio y empecé a caminar por este camino. Ahora poco a poco voy viendo que encajo en el carisma principal que es  la vida de interioridad (oración-contemplación) y la vida común en fraternidad. Aunque sigo viviendo a veces luchas y dudas, me siento feliz porque eligiendo y haciendo yo las cosas por mí (para mí, por egoísmo, por mis fuerzas…) me puedo equivocar, como tantas veces…pero esta vez sé que no soy yo la que ha elegido y lleva este proyecto, sino que es mi Padre, Dios, quien lo lleva, ¿cómo no va a salir bien?, ¿cómo no voy a ser feliz?, ¿cómo no voy a encajar en esta vida?, y ¿cómo no daré mucho más fruto si es el camino que pensó para mí cuando me creó con tanto cariño? Al fin y al cabo si nos paramos a recapacitar en cual es el verdadero sentido de nuestra vida, finalmente llegaremos a que todos queremos ser felices y ¿qué es lo que nos hace felices?, sin duda el amor, el amor de verdad, que es valiente, arriesgado, paciente, que sufre, aguanta, que se entrega, que se da sin reservas. Nuestro modelo de vida plena es por tanto Jesucristo, a ÉL es a quien busco, a ÉL quiero seguir e imitar, y con ÉL hacer la voluntad del Padre: Amarle y amar a mis hermanos. Esa es la raíz de nuestra vida: ¡Amar! Seamos por tanto dóciles a la voluntad de nuestro Padre que nos sostiene, nos guía y aconseja siempre para nuestro bien como el mejor de los padres con sus hijos. “Señor, que esté siempre donde TÚ quieras, con quien TÚ quieras, pero sobre todo que TE ame y les ame”, esa es mi oración.

A ti hermanito/a te digo: ¡No tengas miedo!, arriésgate y acude allí donde el Señor te llama, pues ha pensado también para ti el momento y el lugar más apropiado para que te encuentres a ti mismo amándole y amando a tus hermanos, y así seas verdaderamente feliz.

Noviciado

Durante dos años este tiempo propio de iniciación a la vida religiosa, más intenso, se desarrolla con una dedicación mayor a la formación tanto en tiempo como en acompañamiento de la maestra, para que la novicia pueda adquirir una clara idea de lo que es y supone una consagración a Dios como agustina contemplativa.

Testimonio Sor Raquel Noviciado
Queridos hermanos todos en Cristo, deseo contaros qué ha significado para mí este nuevo paso que el Señor me ha concedido dar en el camino de mi vocación.

El día 11 de febrero, fiesta de Ntra. Sra. de Lourdes, inicié la vida religiosa agustina tomando el hábito con el rito propio, tras la eucaristía. Durante el tiempo de postulantado el Señor me ha ido preparando para este momento, es de lo que me di cuenta, especialmente, en el interrogatorio del rito donde la Madre, en nombre de la comunidad, me preguntaba: Querida Hermana, ¿Qué pides? Todo el tiempo, desde el ingreso en el monasterio, los estudios, la convivencia con las hermanas, el día a día, todo, de repente me vino a la cabeza en respuesta a esta pregunta. El Señor contestó de esta manera a mi razón, y mi corazón se estremeció.

La toma de hábito ha sido para mí la confirmación de que Dios me ha llamado y que sólo él puede realizar la obra que ha comenzado. A partir de este momento inicié el noviciado que como noviazgo quiere decir una vida nueva. Es un tiempo de gracia para conocer bien al Amado por medio de la Escritura, la oración, un estudio más intenso, la comunidad, la vida misma, e ir ratificando el llamamiento, favoreciendo la intimidad con Él; pues como dice Nuestro Padre san Agustín: Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

Profesión Temporal

Por cinco años, renovando anualmente la profesión, se vive la plenitud de la consagración a Dios. Durante este tiempo se prosigue la obra de formación iniciada en el noviciado.

Testimonio Sor Victorinah Profesión Temporal
El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. Ese es el sentimiento que brota de mi corazón y el de mis hermanas tras la celebración de mi Profesión Temporal. A partir de este momento soy de Dios, estoy consagrada, le pertenezco por entero y ahora ya no sólo en mi corazón sino en toda mi vida y delante de todos: mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Como dice el profeta Isaías: Tú esposo es tu Hacedor. ¡¡¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?!!…

           

            Este tiempo que ahora empiezo es muy importante también en la formación, aunque ya no es el tiempo intenso del noviciado, sigo completando la formación que allí inicié sobre la vida religiosa, y durante los tres años que debo ir renovando mi profesión, todos los días la comunidad me da un tiempo largo, hora y media, para estos estudios.

            A Dios doy gracias, a mi comunidad doy gracias y a todos (¡¡tantos!!) los que de cerca o desde lejos (en especial a mi familia en Kenia que, aunque a muchos kilómetros de distancia, están “muy cerca” y han sido mi gran apoyo en todos los momentos de este camino) a todos doy gracias. Pido por todos y a todos ruego también una oración para que sea fiel y dócil.

Profesión Solemne

Con la Profesión Solemne la Hermana se vincula irrevocablemente a Cristo y a la Iglesia, y se incorpora definitivamente al propio Monasterio, pasando a ser miembro de la Orden para siempre. (Constituciones nº 222).

Testimonio Sor Mª Teresa Profesión Solemne
Que os puedo contar de la profesión solemne. Para mí ha sido el momento más feliz de mi vida, pues  el poderle entregar toda mi vida al Esposo para siempre, es un gozo que no se puede explicar.

Tras los años de intensa formación, dónde vas descubriendo  y aprendiendo no sólo la vida de comunidad, la vida religiosa, el carisma agustiniano, dónde vas caminando de la mano del Señor, y experimentas su mano salvadora, esa mano tendida para levantarte, rescatarte, ese corazón amante, que te va enamorando cada día, que te llena y te plenifica. Ese descubrirle en la sencillez del día a día, en el rostro de cada hermana, en las tareas más simples… todo  esto te hace cantar con el salmista, “dichosos los que viven en tu casa Señor, que deseables son tus moradas”

Después de la profesión solemne te incorporas más de lleno a la comunidad, las hermanas te confían tareas, responsabilidades, intentas darte al cien por cien, entregar lo mejor de ti misma, de tu juventud para servirle a Él en ellas. Ofrecer todo con amor e intentar vivir con la ayuda de Dios en fidelidad a lo profesado ante la Iglesia. Dando pasos día a día, pues la conversión para alcanzar la meta no tiene fin, siempre puedes superarte porque sólo cuando estemos ante El habremos llegado a la meta.